Friday, December 22, 2017

Reflejos léxicos de los acontecimientos catalanes

Las elecciones catalanas del 21D tienen muchos matices y admiten, como se ha visto en las reacciones y comentarios, diversas lecturas, apoyadas en interpretaciones que alteran lo que debería ser una clara carga léxico-semántica. Curiosamente, parece que una parte de los partidos políticos ha elegido bien sus términos, mientras que otros han ido (siguen yendo) a remolque. Elegir bien quiere decir "elegir conforme a sus intereses", naturalmente. Por eso no se entiende la poca atención que algunos políticos prestan a matices léxicos que son fundamentales para otros. No se discutirán alteraciones semánticas que son propias de las limitaciones léxico-semánticas de muchos españoles, como usar el término "fascista" o "franquista" como equivalentes y como insulto, sin que comporte más carga semántica que otros términos denigratorios, como los referidos a la madre del oponente, que no suponen ofensa a la madre, sino al oponente. Éste es un aspecto muy marcado: la orientación. Las palabras se emplean para algo y ese "algo" trasciende el plano esquemático comunicativo (la estructura lingüística) para entrar en el de la acción política. Puesto que se trata también de dos lenguas en contacto, una de las primeras observaciones se tiene que referir al tratamiento de la diglosia. Se usará aquí este término en el sentido de que una de las lenguas se considera superior o A y la otra inferior o B.
La situación externa es la de dos grupos enfrentados, que reciben el significativo nombre de bloques. Con esta palabra se transmite el inmovilismo de las posturas. Las dos primeras definiciones del diccionario académico (el DRAE) incluyen el adjetivo compacto, mientras que la cuarta, quinta y sexta hablan de común, similar o semejante. Entre ellas se intercala la tercera, que rompe por completo con la estructura del artículo y se percibe como una adición ad hoc: “Agrupación generalmente ocasional de partidos políticos, países o asociaciones”. Nótese que ni siquiera se dice “con intereses comunes” o algo parecido, como ‘en conjunto’, que aparece inmediatamente después en la definición de en bloque. Es interesante que estos bloques no tienen la misma actitud diglósica, uno de ellos, decididamente diglósico,  realiza todas sus comunicaciones usando el catalán como lengua A, mientras que el otro ofrece a veces una sensación de bilingüismo, con uso equivalente de ambas lenguas, otras de diglosia con el catalán como lengua A y otras con el español como lengua A.
¿Cuál es la ocasión que ha permitido la formación de estos bloques? No son las elecciones, sino algo anterior a ellas, algo que se suele designar en español con un préstamo del catalán: el procés [prusés]. A veces aparece la traducción ‘proceso’. La primera acepción de la palabra española en el DRAE es “Acción de ir hacia delante”. Se trata, por tanto, de un vocablo orientado.
Dos bloques requieren al menos dos denominaciones. Hay más. Uno de ellos es el bloque constitucionalista, llamado así porque defiende la situación legal definida por la Constitución española de 1978.  El otro se llama a sí mismo independentista, término que han colado a sus oponentes, quienes también lo designan como separatista o soberanista. También se llaman, ocasionalmente, republicanos.
Esas diferencias léxicas arrancan del significado de proceso, definido líneas atrás. Lo primero, en consecuencia, es determinar el hacia dónde o hacia qué. También aquí se da la diferencia léxica que se acaba de indicar, la diferencia entre independentista, separatista o soberanista para designar al bloque que se puede llamar, por comodidad y sin prejuzgar soluciones, bloque M (de múltiple, por los múltiples términos que lo designan). Hecho esto, se puede volver a la pregunta por el hacia dónde. El bloque M defiende el procés como un proceso hacia la independencia. La cuestión es si la elección de esa palabra es deliberada y si su uso por el bloque constitucionalista constituye un error léxico contrario a sus intereses.
Independencia es un término derivado con muchos matices. El DRAE lo define como 1. Cualidad o condición de independiente; 2. Libertad, especialmente la de un Estado que no es tributario ni depende de otro. La verdad, no son definiciones que sirvan para mucho en este caso. La primera nos lleva a la de independiente, que es un ejemplo perfecto de lo que se llama definición circular: 1. Que no tiene dependencia, que no depende de otro. 2. autónomo. Habrá que analizar algo más: el radical o raíz es pend-, como en pender, ‘colgar’, con amplia derivación. de-pender es, por tanto ‘colgar de’, -encia transforma depender en su nombre, el sustantivo abstracto dependencia. in-  es el prefijo negativo que equivale a no. Así, independencia es ‘no pender/colgar de algo’. El bloque M considera que Cataluña es algo que cuelga o pende de España y quieren que deje de colgar o pender.
No es misión de estas líneas dar o quitar la razón. Lo llamativo es que los miembros de los partidos del bloque constitucionalista usen el término independencia / independiente como lo hace el bloque M, porque precisamente la fuerza del argumento constitucionalista radica en que Cataluña no cuelga o pende del resto de España, sino que es autónoma (acepción segunda de independiente, según el DRAE). Para los constitucionalistas, en puridad, ser autónomo ya es una forma de independencia. Es un error no conceder importancia a las palabras, porque con ellas se hacen cosas. Los constitucionalistas deberían usar el término separatista. Según el DRAE es un anglicismo y se define como 1. Perteneciente o relativo al separatismo; 2. Partidario del separatismo. Hay que ir a separatismo, por lo tanto. De nuevo al DRAE, para el que es una “Tendencia política que propugna la separación de un territorio respecto del estado al que pertenece, para alcanzar su independencia o integrarse en otro país; por ext., se usa referido a entidades de rango menor”. Parece que ésa es la interpretación del procés que hacen los constitucionalistas, así que hay que preguntarse por qué no la usan y repiten como loros independentista/-mo. Voy a tomar prestada una explicación de Leopoldo de Luis: “las dictaduras dejan a los países enfermos” y España padece una enfermedad léxica, un tipo de dislexia, por el que hay términos que se asocian a la dictadura y que se evitan, especialmente por los partidos llamados “de derechas”, que no quieren verse asociados al franquismo. Como separatista puede sonar como una palabra del léxico del franquismo (mucho más cuidadoso en rechazar lo de independentismo), se evita, a pesar de que, desde el punto de vista de los constitucionalistas, lo que el bloque M quiere es precisamente eso: separarse de España.
Otro término sería el de soberanista, un vocablo aparentemente más neutro, puesto que permite lo de soberanía-asociación y otros baciyelmos. Pero el DRAE es bastante claro contra los postulados de interpretación suave de los constitucionalistas: 2. Poder político supremo que corresponde a un estado independiente. Puesto que no es eso lo que los constitucionalistas desean, es erróneo que lo usen para aplicarlo al bloque M. Menos usados, aunque también tienen su espacio, estarían secesión, secesionismo y secesionista. Estas formas, latinismos derivados de secedere (se- 'aparte', cedere  'ir', 'ceder'), resultan quizás demasiado cultas y neutras, sin olvidar tampoco la relación de estas palabras, sobre todo cinematográfica, en el imaginario popular, con la guerra de secesión norteamericana.
La situación, en conjunto, desde el punto de vista léxico-semántico, es variada, ofrece un latinismo, secesión y sus derivados, un préstamo del catalán, procés, pone en circulación otro anterior del inglés, separatista, muestra una redistribución o reinterpretación semántica de los significados de independencia, separación y soberanía, e incluso ha dado lugar a una abreviatura, indepe, generalmente en plural, indepes, aplicado por los constitucionalistas a los miembros o partidarios del bloque M.




Este blog presta variada atención a la Lingüística externa, pueden consultarse también, entre otras, las páginas dedicadas a


Buscar tres pies al gato para estar al loro en Lingüística externa
El devorador de alfombras. La lengua del Tercer Imperio.
Un juego, números y el mito vasco de pureza lingüística


No se olvida que queda pendiente Black Friday.

Thursday, November 30, 2017

Buscar tres pies al gato para estar al loro en Lingüística externa


¿Por qué se dice película y no pelleja, buscarle tres pies al gato, saltar al campo y no entrar al campo, de dónde proceden alirón, estar al loro, de dónde viene la lengua de los vascos y por qué se llama vasco o vascuence, cuando los vascones originarios era celtíberos o qué relación hay entre genes y lenguas? Esas y otras muchas cuestiones variopintas, léxicas y semánticas, no se pueden responder con los métodos habituales de la lingüística o, dicho de otra manera, no responden a reglas de aplicación general o no se comprenden sólo por ellas, hace falta tener en cuenta otras consideraciones. Simplificando: junto a la Lingüística interna, que es esa Lingüística que se estudia regularmente, hay otra, la Lingüística externa, que depende de muchos factores y en la que, además, el usuario corriente representa un papel protagonista. Todo lo que se refiere a la lengua puede estudiarse como Lingüística interna, dentro del análisis de sus estructuras, o como Lingüística externa, teniendo en cuenta toda una serie de aspectos ajenos a estas estructuras, es decir, que no están dentro de los constructos fonético-fonológicos, morfo-sintácticos o semántico-léxicos.
La Lingüística interna se ocupa de las reglas de las distintas ciencias que forman parte de lo que se considera generalmente Lingüística: la Fonética (manifestaciones de los sonidos), la Fonología (clases de sonidos), la Morfología (unidades paradigmáticas, las que son intercambiables en el eje de las simultaneidades, es decir, se sustituyen, aparece una u otra), la Sintaxis (unidades sintagmáticas, combinables en el eje de las sucesiones, es decir, se siguen, aparece una detrás de otra), el Léxico (palabras y ciertas combinaciones de ellas) y la Semántica (unidades que dan forma al significado).
Por ejemplo, una serie de reglas explican por qué a partir del latín pelliculam se forma en español pelleja: como de callem [kal.lem en latín, con l geminada] se origina calle, con elle, de pell- se origina pell- y, del mismo modo que de oculum se origina ojo, de -iculam se produce -eja.
Eso, se puede pensar, es así, hay reglas para explicarlo y se puede uno fiar (sin excesos) de los lingüistas; pero cabe preguntarse entonces qué pasa con película, que también procede del latín pelliculam. Las explicaciones regulares de la Lingüística interna ya no sirven, es preciso acudir a la otra Lingüística, la externa.
Tradicionalmente se pensaba que el componente fundamental de la Lingüística externa era la Historia, todo se explicaba, más o menos, teniendo en cuenta las circunstancias históricas. Luego la Historia se fue ampliando a otras ciencias relacionadas, la Numismática, porque las monedas dan mucha información lingüística, la Antropología y la Etnología, porque las lenguas las hablan hombres y pueblos. Al mismo tiempo, la lengua se usa para construir ciertos tipos de textos, de manera que también se asociaron el Derecho, la Literatura y toda la escritura científica, porque todas esas ciencias o artes se basan y modifican la lengua. La Arqueología proporciona también información que puede ser relevante, a veces porque aporta materiales escritos en una lengua, otras porque ayuda a identificar movimientos de población asociados a lenguas.
El rio Deva en La Hermida
La Arqueología explica, por ejemplo, que los hablantes de vasco se establecieron en la Península Ibérica en el siglo VI d. JC, procedentes del norte de los Pirineos; pero no nos explica cómo se llamaban antes ni por qué pasaron a llamarse vascos o vascones, cuando los vascones eran un pueblo diferente, que estaba establecido en su territorio, Vasconia, mucho antes, que esos vascones antiguos eran de cultura celtíbera y posiblemente más hablantes de celta que de ibero. Así se concluye si se hace caso a la información sobre los grandes nombres de lugar o de los mayores ríos, que proporciona la Toponimia, o a los nombres de personas, que ofrece la Onomástica. La Informática se convierte en un tremendo aliado natural de los investigadores, porque permite manejar billones de datos en fracciones de segundo.
Se produce además el desarrollo espectacular de la Biología y de las Neurociencias. Los científicos empiezan a estudiar los restos arqueológicos con instrumentos biológicos y pueden analizar los genes. El genoma y el gen pasan a ser los términos de moda, serían como la lingüística interna de la vida. Surge rauda la pregunta: ¿se pueden correlacionar genes, pueblos y lenguas? La respuesta es un poco desalentadora, en parte sí y en parte no. La continuidad genética no implica continuidad lingüística: muchos hablantes de inglés, de francés, de español o de portugués en el continente americano pueden ser genéticamente indoamericanos y no hablar ninguna de las lenguas indoamericanas histórica y arqueológicamente documentadas en sus territorios. ¿Por qué no pudo ocurrir lo mismo en otros muchos sitios en diferentes momentos históricos? Un hablante de español en Oaxaca se llama mexicano por la extensión del nombre mexica, que no corresponde tampoco a su genética, algo similar ocurrió cuando los hablantes euskaldunes llegaron a Hispania en el siglo VI d. JC y conquistaron el territorio de los vascones que estaban allí: pasaron a llamarse 'vascones' y 'vascos', no se sabe cómo se llamaban antes, quizás algo relacionable con eusko.
La Lingüística externa tiene además otra peculiaridad, está mucho más cerca de los individuos. Los hablantes individuales son los que introducen las novedades en sus lenguas. Estas no son organismos vivos, son simples constructos, como nos dice la Lingüística interna; pero los hablantes viven, interactúan con la realidad, se aburren de las palabras usadas para cosas que quieren poner de relieve o diferenciar y toman otras nuevas de donde pueden, generalmente de otras lenguas, o las inventan.
Es un buen momento para volver a la película. La palabra pelleja está ya documentada en 1251-1285, en el Fuero de Úbeda. Seguramente es muy anterior. Película es algo más reciente; pero no muchísimo, existía ya en 1495, en la traducción anónima de la Cirugía Mayor del milanés Lanfranco (m. h. 1300), cuyo original estaba escrito en latín. El traductor era muy consciente de que pelleja en español ya no designaba lo mismo que pellicula en latín (donde era un diminutivo) así que adoptó y adaptó la palabra latina del original, recuperando el sentido de 'pellejito', 'piel muy fina', pero con una palabra nueva en español. El término prosperó en multitud de usos, desde la Medicina a la Minería.
Carlos Arniches
En 1907 Carlos Arniches y Enrique García Alvarez utilizaron la palabra con el valor cinematográfico, en La gente seria, un sainete lírico con música del maestro Serrano en el que además se incluía el célebre Tango del cine, en el cual, con una intención erótica que hoy parece tierna, se jugaba con la oscuridad, la peli-culí, culí y otros peligros del cinematógrafo.
Una procedencia culta se encuentra también en la frase buscarle tres pies al gato, que produce perplejidad en todas las personas (la mayoría) que ignoran que se trata de una broma de la Retórica. Un pie en Retórica, es una sílaba, la palabra gato, tiene dos sílabas, dos pies, por lo tanto. Obviamente el chiste está en la asociación con las cuatro patas del animal, por eso no falta quien corrija la frase originaria en "buscarle cinco pies al gato", pensando en cuadrúpedo. El corpus académico, por cierto, recoge un ejemplo de c. 1550, en los Coloquios de Palatino y Pinciano, de Juan Arce de Otárola.
El autor individual se disuelve con frecuencia en el colectivo y se crea un folclore lingüístico. La palabra viene de Folk / Volk 'pueblo' y lore, 'sabiduría popular', aunque el vocablo originario evita precisamente asociarse con sabiduría (wisdom) o con conocimiento (knowledge). No se trata necesariamente de ausencia de conocimiento, las expresiones se crean por alguna razón; pero luego se reinterpretan de muy diversas maneras, por distintas personas y aparecen esas versiones o etimologías populares, más o menos ingeniosas.
Pueden ponerse varios tipos de ejemplos, alguno ya tratado en cuadernos anteriores, como alirón, que parece difícil explicar como arabismo, como se ha intentado, cuando está documentada la existencia de la expresión inglesa all iron, "todo hierro", que cualquier desconocedor del inglés leería [alirón] y que indicaba la pureza de una extracción, por lo que comportaba una paga doble, con el júbilo consiguiente. No hay ejemplos antiguos de la palabra, ni otros sentidos. En Lingüística externa, no se olvide, todo puede pasar y en cualquier momento aparece el eslabón perdido. También existe la canción correspondiente, esta vez en el mundo del futbol, letra de Álvaro Retana y música del maestro Gaspar de Aquino, autores de otro famoso cuplé del momento, Batallón de modistillas. El del alirón lo estrenó La Marietina, María Fernández de Córdoba, en el Teatro Romea de Madrid, en 1912. Más tarde se le añadió una segunda letra, referida al Athletic, tras la actuación de Teresita Zazá en el Teatro Vizcaya de Bilbao. Por el momento, ni siquiera el Museo de la Minería del País Vasco, también en esa ciudad, que atendió amablemente mi petición, ha podido proporcionarme una fotografía del cartel de all iron; pero estoy seguro de que en alguna parte existe, porque entre mis recuerdos bilbaínos infantiles figura (si la imaginación no me ha traicionado con los años). Ojalá algún lector la tenga.
Del mismo mundo del futbol procede también la expresión saltar al campo, que se usa cuando los equipos salen al terreno de juego. Hay una explicación que, como tantas leyendas populares, resulta ingeniosa, la de que los campos de fútbol estaban rodeados por un foso pequeño, para evitar que los basureros llegaran con sus carros y echaran la basura en el terreno de juego. Los equipos tendrían que saltar así por encima de ese foso para llegar a la cancha. Es una explicación interesante y quizás tenga su parte de razón; pero los textos nos dicen que la expresión era anterior al futbol. En 1807, Manuel José Quintana, en sus Vidas de El Cid, Guzmán el Bueno, Roger de Lauria, el Príncipe de Viana y el Gran Capitán, utiliza la expresión saltar al campo en el sentido de llegar al terreno donde tenía lugar el combate. Saltar al campo de batalla desde una trinchera o equivalente tiene pleno sentido. Parece por tanto una expresión de origen militar extendida al deporte, como otras.
Y también puede que tenga origen militar la última de las expresiones de esta página (aunque espero continuar y anticipo una nota sobre el traído y llevado Black Friday o Viernes Negro, que pide paso). En esta línea de las reinterpretaciones folclóricas, de las que Black Friday da para mucho, a veces se superponen explicaciones que quizás no sean excluyentes, sino complementarias, por algo que ocurre con frecuencia en el cambio semántico, la reinterpretación de los objetos: un coche no era lo mismo en siglo XVII que hoy, por ejemplo.
Para la gente de mi generación, incluido este autor, estar al loro se interpretaba en relación con un supuesto nombre carcelario de un adminículo que mis alumnos actuales desconocen, la radio de transistores. Había un convencimiento general de que su origen se hallaba en que quien disponía de ese aparato (se supone que en la cárcel, según esta explicación) estaba pendiente de las noticias y por ello bien informado o, al menos, mejor que los demás. Estar al loro significaba y significa originariamente "estar pendiente de la información" y de ahí se pasa con frecuencia a un sentido derivado, "estar bien informado". Es oportuno recuperar el sentido originario, porque desde él se llega bien a un origen más antiguo y quizás más plausible: los soldados italianos que combatían con las tropas del general Franco en la guerra española de 1936-39 estaban pendientes de los aviones para distinguir los suyos de los republicanos. Cuando avistaban un avión republicano se avisaban gritando "sono loro" (son ellos). Si esta explicación es la verdadera, los soldados españoles asociaron ese loro con el ave de ese nombre en español (es el mismo fenómeno mental del pie silábico con la pata del gato) y estar al loro pasó a significar, primero, estar pendiente de la noticia sobre si se trataba de un avión enemigo y de ahí a su extensión a cualquier noticia. Se non è vero, è ben trovato.



Thursday, October 5, 2017

Ramón Menéndez Pidal y Erna Ruth Berndt. Sentido del hispanismo.


¿Quién, al comprar un libro usado, no se ha preguntado quién era el anterior propietario, sobre todo si hay una dedicatoria? ¿Qué relación existía entre el autor y el dedicatario? ¿Qué otros datos de interés nos aporta la dedicatoria? La historia de un libro puede ser muy interesante, se pueden encontrar en él fragmentos de obras perdidas, anotaciones en otras lenguas, notas biográficas o históricas, entre otras muchas cosas. Reconozco haber pasado muchas horas buscando, interpretando y “descubriendo” noticias de diverso valor, disfrutando de esa intimidad con el libro que a veces se consigue. Algunos de esos datos han valido la pena, otros, como en el caso que presentaré ahora, nos llevan a otro tipo de reflexiones.
Por exactamente un dólar compré hace pocos años un ejemplar encuadernado en un tomo de la magna edición del Cantar de Mio Cid de don Ramón Menéndez Pidal. Independientemente de que el precio hacía la compra obligada, porque siempre se podía regalar a un alumno (desde mi época como tal tenía ya mi ejemplar), lo que me llamó la atención fue que estuviera dedicado de propia mano por don Ramón y que, además, la dedicatoria diera información más allá de la simple nota de cortesía: “A Erna R. Berndt / deseando ver pronto publicada / su Tesis Doctoral / Saludo afectuoso / (rúbrica: RMenendezPidal)”.  ¿Por qué tesis doctoral se interesaba don Ramón y quién era esa Dra. Berndt?
La pregunta quedó sin resolver durante algún tiempo y quizás hubiera tardado bastante más de no ser por una circunstancia fortuita. Pasó unos días con nosotros en San Antonio un fraternal amigo, gran hispanista y gran especialista en bibliotecas. Hablamos de libros, claro y, aprovechando que estábamos en mi despacho de la Universidad de Tejas en San Antonio le enseñé el ejemplar del Cantar y le mostré la dedicatoria. La reacción de Charles B. Faulhaber, quien era mi visitante en ese momento, despejó de golpe toda una serie de dudas y abrió la puerta a las respuestas.
Erna Ruth Berndt (1927-2009) era argentina. Se doctoró en la Universidad de Wisconsin, Madison, en 1959, con una tesis dirigida por J. Homer Herriott titulada Tratamiento de algunos temas humanísticos en La Celestina. Fue profesora de Smith College y dirigió el programa de Junior Year Abroad del college con el que Charles B. Faulhaber pasó su primer año en España. Tuvo, en consecuencia, una influencia mucho mayor en el hispanismo de la que tuvo su tesis, hecha ya libro, publicado en Madrid por la prestigiosa editorial Gredos, en 1963, con el título de Amor, Muerte y Fortuna en la Celestina. Mantuvo profesionalmente su apellido de soltera, ampliado con - Kelley tras su matrimonio, y siguió en Smith College por lo menos hasta la década de los noventa del pasado siglo. En la Biblioteca Nacional de España se conserva una carta a Guillermo de Torre, del 5 de febrero de 1963. Del libro hay dos reseñas, ambas en revistas de ámbito y peso distintos, pero de gran repercusión. Una, en Hispanic Review, extensa, es sumamente crítica, la otra, en Hispania, el órgano de la poderosa AATSP, es mucho más breve y más positiva. Pese a ese juicio único negativo, el libro, esa tesis a la que se refería don Ramón, ha gozado de difusión y es citado con frecuencia por los estudiosos de Celestina. Como Berndt-Kelley siguió publicando sobre Celestina y Siglo de Oro fundamentalmente. No he conseguido una fotografía. Agradezco a Georgina Olivetto su cooperación, que agradeceré también vivamente a quien pueda proporcionarme más datos. 
El autor, Arthur L. Askins y Charles B. Faulhaber: tempus fugit
La nota anterior lleva a reflexiones de índole general. Las interconexiones señaladas pueden aumentarse fácilmente. Charles B. Faulhaber, por ejemplo, fue Research Assistant del Profesor J. H. Herriott, el director de la tesis de E.R. Berndt, en la Universidad de Wisconsin, de 1964-1965, además del descubridor del fragmento manuscrito de Celestina en la Biblioteca de Palacio, en Madrid. Es además un gran conocedor de la lengua catalana y la cultura en catalán. Lo que quisiera destacar va más allá. Se trata de recordar que la cultura española, en sentido amplio, merece la atención y el respeto de una amplia serie de profesionales, docentes e investigadores, a los que conocemos con el nombre de hispanistas y que contribuyen decisivamente a dar a España, a la España de todas sus lenguas y sus variantes, un lugar de honor en el mundo. Existen, por supuesto, grandes organizaciones, como la Asociación Internacional de Hispanistas; pero fuera de esos movimientos y esas relaciones de fuste y boato, lo que hay que destacar es el trabajo continuo y dedicado de muchos miles. A veces esa vocación hispana se debe a circunstancias familiares ajenas a lo científico. Por ejemplo, cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores de España impulsó un programa de apoyo al español en los países en torno a Guinea Ecuatorial, Camerún y Gabón, me encontré con el hecho de que había muchos profesores, con un excelente nivel, porque todos ellos eran hijos de trabajadores cameruneses o gaboneses en Guinea y todos habían estudiado en Guinea Ecuatorial el Bachillerato y el curso Preuniversitario, el grado más alto que se podía estudiar allí, cuando Guinea era provincia española. La historia de la enseñanza del español en China, donde me llevó una consultoría de la UNESCO, es otra muestra prodigiosa de cómo el empeño de un puñado de profesores (originariamente preparados para el francés) y la visión de lo que iba a ser el mundo hispánico, cambiaron definitivamente la presencia y la importancia del estudio del español en China. Podría ir recorriendo el mundo de este modo.
¿Qué hace que tantas personas de España o de fuera de ella, hablantes nativos de español o las otras lenguas españolas o no, dediquen sus vidas a las lenguas de España y a la cultura española expresada en cualquiera de ellas y, sobre todo, a la lengua española castellana, la de dimensión mayor? No es desde luego, por desgracia, el gran apoyo que reciben de sus gobiernos respectivos, ni los pingües beneficios que obtienen. Ni siquiera se ha desarrollado, como en Francia, un sistema de reconocimiento y pensiones para los docentes naturales de los países hispanohablantes, en sus propios países. Los naturales de otros pueden tener en eso más suerte. Pero no se trata ahora de reivindicaciones socioeconómicas, por justificadas que estén. Se trata de algo más profundo: miles de personas entienden que España y la cultura en español valen la pena, hasta el punto de dedicarles sus vidas. Se enfrentan con mayor o menor paciencia, pero con seguridad, al reto de deshacer leyendas negras, ignorancias varias y reivindicaciones descarriadas de los profesionales del rencor. Defienden el valor de los logros humanos, con sus limitaciones en cada ambiente, como contribuciones al progreso general. No tienen que justificar nada, aunque se les ataque desde la visión del pasado con juicios del presente e ignorancia del entorno. Incansables exponen y sitúan los hechos en los contextos respectivos. Exponen también la lección crítica y extraen de la Historia las reflexiones que puedan servir para mantener vivas las ansias de Libertad y Progreso. Estas ideas no sufren ni se debilitan por el mejor conocimiento y la mejor valoración de la Historia de España. Unas líneas en un libro, que costó un simple dólar, llevan a esta reflexión agradecida. Porque, situados en sus países y sus ambientes familiares, menos tocados que los españoles por las tensiones del entorno ibérico, son los hispanistas quienes nos enseñan que no se puede vivir desviviéndose.

Saturday, September 30, 2017

Oda a Espanya. Joan Maragall


El poeta catalán Joan Maragall (1860-1911), casado con una andaluza y padre de trece hijos, expresó en el más reproducido y posiblemente menos entendido -y más manipulado- de sus poemas la necesidad regeneracionista. Es un poema de 1898 en el que se une el dolor por una guerra al final perdida con la necesidad de reinterpretar la historia de España desde la perspectiva de la modernidad. Maragall fue hombre de profunda religiosidad y de formación alemana, por lo que hoy día, desgraciadamente, los profesionales del rencor lo tildarían de fascista. Despide en su poema a la vieja España, cuyos defectos y limitaciones reprocha, desde su punto de vista de español que se siente marginado y desde la esperanza de una España nueva, integradora y comprensiva, en todas sus lenguas. Es un texto desgarrado, que fue difícil de escribir y que sólo se puede leer desde esa perspectiva del desgarro íntimo.
 ODA A ESPANYA                                                  
Escolta, Espanya, – la veu d’un fill
que et parla en llengua – no castellana:
parlo en la llengua – que m’ha donat
la terra aspra:
en’questa llengua – pocs t’han parlat;
en l’altra, massa.
T’han parlat massa – dels saguntins
i dels que per la pàtria moren:
les teves glòries – i els teus records,
records i glòries – només de morts:
has viscut trista.
Jo vull parlar-te – molt altrament.
Per què vessar la sang inútil?
Dins de les venes – vida és la sang,
vida pels d’ara – i pels que vindran:
vessada és morta.
Massa pensaves – en ton honor
i massa poc en el teu viure:
tràgica duies – a morts els fills,
te satisfeies – d’honres mortals,
i eren tes festes – els funerals,
oh trista Espanya!
Jo he vist els barcos – marxar replens
dels fills que duies – a que morissin:
somrients marxaven – cap a l’atzar;
i tu cantaves – vora del mar
com una folla.
On són els barcos. – On són els fills?
Pregunta-ho al Ponent i a l’ona brava:
tot ho perderes, – no tens ningú.
Espanya, Espanya, – retorna en tu,
arrenca el plor de mare!
Salva’t, oh!, salva’t – de tant de mal;
que el plo’ et torni feconda, alegre i viva;
pensa en la vida que tens entorn:
aixeca el front,
somriu als set colors que hi ha en els núvols.
On ets, Espanya? – no et veig enlloc.
No sents la meva veu atronadora?
No entens aquesta llengua – que et parla entre perills?
Has desaprès d’entendre an els teus fills?
Adéu, Espanya!  
 
ODA A ESPAÑA
Escucha, España, - la voz de un hijo
Que te habla en lengua - no castellana:
Hablo en la lengua - que me ha dado
La tierra áspera:
En esta lengua - pocos te han hablado,
En la otra, demasiados.
Te han hablado demasiado - de los saguntinos
Y de los que por la patria mueren:
Tus glorias - y tus recuerdos,
Recuerdos y glorias - sólo de muertos:
¡Una España triste!
Yo quiero hablarte - de otro modo.
¿Por qué verter la sangre inútil?
En las venas - la sangre es vida,
Vida para los de ahora - y para los que vendrán:
Derramada es muerte.
Pensabas demasiado - en tu honor
Y muy poco en tu vivir:
Trágica llevabas - a morir a tus hijos,
Te satisfacías - con honras mortales,
Y eran tus fiestas - los funerales
¡Oh triste España!
Yo he visto los barcos - marchar repletos
De hijos que llevabas - a que murieran:
Sonrientes marchaban - hacia el azar;
Y tú cantabas - cerca del mar
Como una loca.
¿Dónde están los barcos? - ¿Dónde están los hijos?
Pregúntalo al Poniente y la ola brava:
Todo lo perdiste - no tienes a nadie.
España, España, - vuelve en ti,
¡Arranca el llanto de madre!
Sálvate, ¡oh!, sálvate - de tanto mal;
Que el llanto te vuelva fecunda, alegre y viva;
Piensa en la vida que tienes en torno:
Levanta la frente,
Sonríe a los siete colores que hay en las nubes.
¿Dónde estás, España? - no te veo en ningún sitio.
¿No oyes mi voz tonante?
¿No entiendes esta lengua -  que te habla entre peligros?
¿Has olvidado cómo entender a tus hijos?
¡Adiós, España!

El poeta despide a la España vieja y apolillada y espera que sus palabras sirvan para reconstruir una España fecunda, alegre y viva. Ese adiós se dirige a la España de recuerdos y muertos, triste, que en 1898 ha perdido la última guerra y ha olvidado cómo entender a sus hijos. Es el momento de pedir a todos que reflexionen sobre los valores que permanecen de la historia común y la necesidad de dejar de vivir desviviéndose.

Thursday, August 31, 2017

Jelaluddin al-Rumi y el poema de los átomos

Mientras decido cómo organizar las páginas de este cuaderno a partir de septiembre y qué temas elegir, me parece oportuno atender a los lectores que han expresado su agrado por el video sobre el poema de los átomos encuadrado en la página fechada en julio dedicada a Jelaluddin al-Balkhi o al-Rumi. Para ello ofreceré una nueva interpretación, cantada, del texto persa, y una transcripción sin detalles al alfabeto latino, dentro de las normas internacionales (o sea con kh para la jota del español y j para el sonido representado con esa letra del inglés o del francés). No me entusiasma esa solución; pero puede que sea más cómoda para el lector habituado a ver esas equivalencias en períódicos y revistas generales.



En honor de los amigos que pueden leer el persa, incluyo el texto y, para poder seguir el video con cierta comodidad, la transcripción.

رقص ذرات

ای روز برا که ذره ها رقص کنند
آن کس که از او چرخ و هوا رقص کنند
جانها ز خوشی بی سر و پا رقص کنند
در گوش تو گویم که کجا رقص کنند
هر ذره که در هوا یا در هامون است
نیکو نگرش که همچو ما مفتون است
هر ذره اگر خوش است اگر محذون است
سرگشته خورشید خوش بی چون است
  
Raghse Zarrat

Ey ruz bara ke zarreha raghs konand
An kas ke az u charkho hava raghs konand
Janha ze khoshi bi sar o pa raghs konand
Dar gushe to guyam ke koja raghs konand

Har zarre ke dar hava ya dar hamun ast
Niku negeresh ke harcho ma maftun ast
Har zarre agar khosh ast agar mahzun ast
Sargashteye khorshide khoshe bi chun ast

Quienes tengan curiosidad por la construcción se fijarán en que el texto está dividido en dos cuartetas, como es frecuente en la poesía persa y, naturalmente, por ello, en la de al-Rumi. La primera cuarteta ofrece una rima de las dos últimas palabras, una perífrasis cuyo núcleo es el verbo 'bailar', raghs, que es un arabismo, RQS, en árabe. En la segunda cuarteta la rima corresponde a la terminación nominal o adjetiva (participios incluidos) -un, más la forma verbal ast, [est], idéntica a la latina y con el mismo significado, 'es', que también puede traducirse por 'está'. El persa es una lengua con orden sintáctico SOV (Sujeto-Objeto-Verbo) lo que hace que la rima sea sobre todo verbal.

Para la traducción, además de lo que he podido interpretar del texto persa, me he servido de cuatro traducciones al inglés, una italiana parcial  y dos al árabe. He elegido lo que me parecía más cercano al original, espero que sin caer en una literalidad excesiva. El resultado queda lejos de ese original y se presenta, como se dijo hace un mes a propósito de la página anterior, como un estudio y no como un resultado. Pero, recordando al Marqués de Santillana, siempre será válido disponer de los contenidos, ya que no podemos disponer de las formas.

Poema de los átomos

¡Día, álzate! ¡Que los átomos bailen!
Que gracias a Él la tierra y los cielos bailen,
Que las almas gozosas, en éxtasis, bailen.
Murmuraré en tu oído dónde las lleva el baile.

Cada átomo, esté en el aire o en la tierra,
Fíjate, está, como nosotros, hechizado,
Cada átomo, sea feliz o desgraciado,
desorientado por el sol inefable, está extasiado.


Los lectores arabistas notarán también, entre otras cosas, que el témino central, átomo, ذره,
zarreha, es un arabismo, ذرة, dara, que tiene, además del sentido de 'elemento muy pequeño', el de 'semilla'. Ojalá este poema, como los traducidos anteriormente, sea una semilla para el mejor entendimiento entre culturas, desde la prueba de comprensión que toda traducción aporta.

Thursday, July 27, 2017

Unos poemas de al-Rumi, para algo distinto en agosto.

En 1207 nació en Balkh (pronúnciese balj), Afganistán, Jelaluddin Balkhi, conocido fuera de Persia y Afganistán como al-Rumi, porque su familia emigró a Turquía en algún momento entre 1215 y 1220 y allí recibió ese sobrenombre. Como su padre, Bahauddin Walad, fue un clérigo dedicado al estudio, hasta que en 1244, en el otoño, conoció a un derviche ambulante, el maestro Shams de Tabriz, con quien estableció una amistad en un éxtasis de pura conversación que acabó forzando la marcha de Shams, por las quejas de los estudiantes que se sentían desatendidos y de toda la comunidad. Esa separación llevó a al-Rumi a convertirse en un artista místico, sensible a la música y a la danza de los derviches, sobre el propio eje corporal, así como al canto. Shams volvió a casa de al-Rumi y se casó con una de las jóvenes de la familia; pero desapareció misteriosamente en la noche del 5 de diciembre de 1245. Tras unos intentos de búsqueda inicial, al-Rumi llegó a la conclusión de que se había producido una completa aniquilación en el otro y que la esencia de Shams hablaba a través de él. De hecho, al-Rumi atribuyó sus propios escritos poéticos a Shams y los publicó como La obra de Shams de Tabriz. Cuando murió al-Rumi, a finales de 1273, dejó seis volúmenes de escritos y una poesía extraordinaria, que va mucho más allá de las monótonas hileras de chopos invernales de su coetáneo riojano, Gonzalo de Berceo o los otros poetas de clerecía que crearon el corpus poético castellano del siglo XIII.

Ofrezco estas traducciones porque quiero compartir una lectura, sin pretensiones lingüísticas ni literarias, con sólo un intelletto d'amore. El gran lingüista John Lyons me dijo una vez que había aprendido ruso para leer Los hermanos Karamazov en el original e incluso me mostró el libro objeto del deseo. Vale la pena esforzarse con el persa para leer estos textos en su lengua original; pero me queda mucho para ello. Ofrezco, muy en el modo de al-Rumi, lo que más que un deseo es un vacío.


Sin bandera

Solía desear compradores para mis palabras.
Lo que ahora deseo es que alguien me rescate de las palabras.

He creado muchas imágenes profundas agradables,
escenas con Abraham y con Azar, el padre de Abraham,
famoso también por sus iconos.
Estoy muy cansado de cuanto he hecho.

Y he aquí que vino una imagen sin forma
y lo dejé.

Busca a alguien que se ocupe del puesto,
yo he dejado el negocio de hacer imágenes.

Por fin conozco la libertad
de la locura.

Una imagen cualquiera llega. Grito:
"¡Vete!" Se desintegra.

Sólo amor.
Sólo el asta de la bandera,
y el viento. Sin bandera.


Donde todo es música

¡No te preocupes por salvar esas canciones!
Y, si se rompe uno de los instrumentos,
no importa.

Hemos caído en el lugar
donde todo es música.
El rasgueo y las notas de la flauta
se elevan en la atmósfera,
y aunque el arpa del mundo entero
se hubiera consumido, habrá todavía
instrumentos escondidos que toquen.

El candil puede parpadear y extinguirse.
Tenemos un trozo de pedernal y una chispa.

Este arte de la canción es espuma marina.
Sus graciosos movimientos salen de una perla
en algún sitio del fondo del mar.

Unos poemas alcanzan como la espuma del mar y el borde
de maderos flotantes en la orilla, ¡desean!
Derivan
desde una raíz lenta y poderosa
que no podemos ver.

Detén ya las palabras.
Abre la ventana en el centro de tu pecho
y deja que los espíritus entren y salgan volando.



Friday, June 16, 2017

Hispania y Africa romana: lenguas y relaciones en los pre-orígenes del español

Africa romana
Entre los siglos VI y X se produjo un gran cambio lingüístico en el Mediterráneo occidental. La bibliografía tradicional obviaba o marginaba aspectos esenciales que la investigación de los últimos veinte años ha reforzado. Entre ellos hay que destacar la situación del latín en África e Hispania, que incluye el latín de los invasores germánicos y sus contactos en ambas regiones. Dos pueblos germanos, vándalos y visigodos, mantuvieron una relación más constante y profunda de lo que tradicionalmente se pensaba y que el estudio de los códices comprueba. También debe precisarse cuál era la situación lingüística de los bereberes y en qué medida el latín formaba parte de su competencia lingüística, para determinar qué lengua hablaban los invasores de Hispania el 711. Si a ello se añade la vasquización tardía de Vasconia y Navarra, a partir del siglo VI JC, se observará que al norte de Alandalús se produjo un contacto de afrorrománico, iberorrománico (también romance andalusí) y vascorrománico, además de otras situaciones de bilingüismo, cuya valoración obliga a redefinir los orígenes del español. Una pregunta preliminar se referiría, naturalmente, a lo más simple. Tras al menos nueve siglos de hablar latín y bereber en África, se esperaría una cantidad grande de préstamos latinos en bereber. Aparentemente, no ocurre así. Hugo Schuhardt, en 1918, ofreció respuestas a partir de un razonamiento que ha resultado útil después: los préstamos latinos se integraron en la Morfología bereber, lo que desencadenó un conjunto amplio de fenómenos de fusión, que hizo difícil su reconocimiento. Schuhardt desarrolló también el concepto de Vermischung o ‘contaminación’, para referirse a las interferencias posibles entre varios elementos originarios. Otra parte de los préstamos desapareció por sustitución, cuando primero el árabe y luego otras lenguas europeas ocuparon su lugar. Es posible, si bien no fácil, reconstruir esos procesos.
En el norte de África, en época histórica, se hablaron una serie de lenguas afroasiáticas, del grupo camita, que se agrupan en dos bloques, el líbico-bereber y el antiguo egipcio (que luego evolucionó al copto). Entre 825 y 820 a. JC los fenicios fundaron Cartago, en lo que hoy es Túnez, donde llevaron su lengua púnica, una lengua también afro-asiática, pero del grupo semita. Las diferencias estructurales entre las lenguas camíticas y las semíticas son grandes, por lo que es arriesgado suponer que el conocimiento de una lengua camita favorezca el aprendizaje de una semita.
Cartago mengua y Roma crece
La enemistad entre Cartago y Roma, enfrentadas por el control del Mediterráneo occidental, causó las tres guerras púnicas, entre los años 264 a. JC. y 146 a. JC, que terminaron con la destrucción de Cartago. A partir de 122 a. JC, fecha de fundación de la colonia romana Iunonia (o Lunonia) sobre las ruinas de Cartago, se encuentran en Africa, por darle el nombre romano, varias lenguas. Los idiomas que pudieron desarrollar una mayor influencia fueron, además del líbico-bereber y el púnico, establecidos previamente, el latín y, a partir de finales del siglo VII JC, el árabe, con sus correspondientes variantes. Junto a estas lenguas de mayor uso en la región, hay que tener en cuenta el griego, desde fecha antigua y las colonias de carácter comercial, sin que llegara a ser, por lo que se sabe, una lengua de uso general fuera de esos registros, ni siquiera más adelante, a partir del siglo IV JC y la extensión del dominio bizantino por el Mediterráneo.
En el siglo V los vándalos silingos (con algunos restos de aslingos y de alanos, un pueblo indo-iranio, todos ellos indoeuropeos, y un cierto número de hispano-romanos) fundaron un reino en el centro y oriente del Magreb, con capital en Cartago. El germánico de los vándalos, al parecer muy limitado, y el griego tuvieron un influjo, en todo caso, reducido y marginal. El latín fue, además de la lengua llevada por Roma, la lengua usada después por el imperio bizantino en el occidente del Mediterráneo, tanto para las relaciones con la población, como para muchas de sus funciones administrativas, que también incluyen parte de la redacción de la historia de la época. La lengua latina escrita se atestigua en inscripciones hasta el siglo XII JC, su uso como lengua hablada se documenta también en geógrafos árabes hasta por lo menos el siglo X.
Lenguas bereberes
El proceso de latinización de África tiene en cuenta, en su base, la relación entre el latín y el bereber y su posible repercusión en la que luego se desarrolló entre bereber y árabe y la posterior entre las lenguas de los conquistadores musulmanes y las variantes latinas de Hispania, el ibero-románico y, también, el vasco-románico. Los contactos entre hablantes repercuten en las lenguas mediante los procesos de bilingüismo y conmutación de códigos, que están hoy bien estudiados. Estos procesos afectan a la gramática y al léxico.
Precisamente es el bereber el que enmarca al latín en África, lo que justifica la necesidad de estudiar la relación entre las dos lenguas, para poder situar dentro de ella la evolución del afrorrománico, totalmente situado en el ambiente lingüístico del bilingüismo con el bereber, y, como una consecuencia posterior, el iberorrománico, cuya relación con el bereber, el afrorrománico y el árabe andalusí tuvo que ser especialmente estrecha en casos como el del romance andalusí; pero no tuvo que limitarse a éste. Todo lo que se conozca de las hablas afrorrománicas y su posible uso en la Península Ibérica tendrá importancia para comprender mejor los orígenes del español.
La Bureba, Burgos
El castellano se formó precisamente en la zona en la que los hispano-romanos se encontraron con los vascos, vascohablantes o euskaldunes y vasco-románicos, y los bereberes, tanto berberófonos como afrorrománicos. Por ello es necesario tener en cuenta que la euskaldunización o vasconización de la zona norte del Ebro se produjo como consecuencia de las migraciones de los vascos desde Aquitania, a partir del siglo VI JC y no antes, aunque no se excluye la presencia de algunos vascófonos aislados. También conviene aclarar que, aunque el pueblo de los vascones está atestiguado desde la época romana, nada indica que estos primitivos vascones hablaran euskera, sino que hablarían una lengua celtíbera. Debe evitarse la confusión de vascón con euskaldún o hablante de vascuence, al menos en la época romana. En la terminología tradicional, por tanto, el vasco no sería una lengua de sustrato, sino adstratística, igual que el árabe, el bereber o las variedades latinas de África que los bereberes aportaran.

Otras reflexiones sobre los mitos acerca del origen del español en estos cuadernos:

Historia verdadera de los orígenes del español: desenfoque y mitos.
El mito del vascuence o euskera como lengua prerromana en Hispania.

Monday, May 15, 2017

Historia verdadera de los orígenes del español: Desenfoque y mitos.

Entre el 11 y el 14 de mayo de este año de 2017 se celebró en Kalamazoo, Michigan, el International Congress on Medieval Studies, el quincuagésimo segundo. Es una cita a la que muchos acudimos con la alegría de reencontrarnos con amigos a los que no vemos en otros foros y porque el ambiente y la hospitalidad son extraordinarios. Es también una oportunidad de hacer presente, en alrededor de un centenar de comunicaciones, la pervivencia y el interés del hispanismo como tarea de investigación y enseñanza. Son varios los marcos o asociaciones que apoyan este evento. En el caso que se presenta se trata de una de las sesiones patrocinadas por el Hispanic Seminary of Medieval Studies, la centenaria institución originada en Madison, Wisconsin, que ha mantenido una trayectoria ejemplar durante su existencia.

La formación del español y su “eclosión” en el siglo X en las Glosas Emilianenses implican una buena cantidad de mitos y visiones desenfocadas de la realidad histórica y lingüística de la Península Ibérica, las Islas Baleares y las provincias romanas de África. Sigue siendo necesario referirse a la pervivencia del mito biologicista; pero en esta presentación se atenderá con la brevedad requerida por este medio lo que se caracterizará, en principio, como un desenfoque y tres mitos.


El desenfoque se refiere a la idea dominante de que Hispania era una parte central y principal del Imperio romano y que África era un centro secundario, irrelevante y que no tuvo consecuencias, porque no hay lenguas romances africanas o afro-románicas. La revisión histórica obliga a pensar lo contrario. La incorporación de Hispania a Roma se produjo como consecuencia de las guerras púnicas, es decir, de la necesidad de aplastar el poder económico y militar de Cartago y sustituirlo por el de Roma. La romanización y latinización del Norte de África, en sus cuatro provincias: Africa, Numidia, Mauretania Cesariense y Tingitana dio lugar, empezando por la reconstrucción de Cartago, a centros culturales y económicos vitales para la supervivencia de Roma, que dependía de la agricultura africana, no de la hispana. Las relaciones entre Hispania y el hoy Magreb fueron constantes hasta la conquista musulmana y la línea principal de influencia no tuvo el sentido Hispania > África, sino más bien el opuesto.

Tres mitos han condicionado la visión de España, sus características, su formación y su desarrollo medieval. El primero de ellos es el del vascuence como lengua prerromana. Los vascones de Estrabón eran celtíberos. Los hablantes de euskera, como grupo para establecerse, llegaron a Hispania en el siglo VI después de Jesucristo, poco más o menos cuando los visigodos iban cambiando el reino de Tolosa por el de Toledo, contra el segundo mito, el de la temprana instalación de los visigodos en Hispania. Los visigodos entraron en la Península Ibérica en el siglo V d. JC en varios momentos, para expulsar a los vándalos, por ejemplo; pero mantuvieron su capital en Tolosa, hoy Toulouse, en Francia. Su instalación con centro en Toledo se produjo también en el siglo VI d. JC. La causa, en ambos casos,fue el empuje de los francos y sus victorias. Mientras que la Galia cambió su nombre por el de los conquistadores germánicos: Francia, porque estos conservaban su lengua germánica, Hispania, que recibió a unos visigodos hablantes de latín tras varios siglos dentro de las fronteras del Imperio, mantuvo el suyo y no se llamó Gotia. Eso, adviértase, no hace a los visigodos ni a los hispano-romanos "españoles", su percepción del mundo y su proyección de la vida desde esa percepción hacia un futuro, su vividura, no eran las que caracterizarán a los españoles siglos más tarde.
Kahina o Dihya, Khenchela, Argelia
El tercer mito, de consecuencias más graves, es el de la conquista de Hispania por musulmanes arabófonos. Quienes llegaron a la Península Ibérica en 711 no podían saber árabe, porque no había tenido tiempo para aprenderlo. Conviene recordar también que la conquista musulmana del Mogreb o noroeste africano no fue sencilla. No sólo Cartago tuvo que ser conquistada tres veces, sino que todavía se mantiene el mito de Dihya (Daya Ult Yenfaq Tajrawt), llamada al-Kâhina 'la sacerdotisa profetisa' en árabe, a quien se atribuye entre los bereberes hasta hoy la oposición a los conquistadores árabes y una resistencia legendaria, plasmada en la literatura oral.
La conquista de Hispania se inició ese año 711 a partir de Ceuta, una ciudad del Imperio bizantino, donde se hablaba latín desde hacía siglos, por grupos de bereberes latinizados que no podían saber árabe, salvo en los casos de sus jefes, como Tariq, que tendrían que comunicarse con los directores de la operación, musulmanes árabes como Muza. Al-Andalus se fue convirtiendo en una parte del mundo árabe-musulmán en un proceso que duró algún tiempo, lo que no impide aceptar que la incorporación de Al-Andalus a ese mundo fue completa, sin que tenga sentido seguir hablando de “España musulmana” o “islam cristianizado”. Los musulmanes africanos llevaron sus variantes afrorrománicas en la conquista y eso facilitó la comunicación con los iberorromanos.

Cuando el árabe se impuso, a lo largo del siglo VIII, esas variantes afrorrománicas e iberorrománicas fueron desapareciendo del territorio andalusí; pero al norte, el choque de euskaldunes, vasco-latinos, hispano-latinos y afro-románicos en la zona de la Bureba, entre Burgos, Vasconia y La Rioja, propició el desarrollo de variantes integradas de intercomprensión. La llegada posterior de los andalusí-románicos se sumó y permitió la formación verdadera de la lengua que a finales del siglo XV llegó a ser el español. 


PARA IR MÁS LEJOS

No es misión de este cuaderno presentar los temas en toda su complejidad, para eso está la bibliografía científica. El tema tratado aquí implica una serie de consecuencias tan graves como la necesidad de reescribir la Historia de la lengua española desde la Prehistoria hasta al menos el siglo X J.C. Por ello se ha considerado conveniente introducir algunas referencias, mínimas, para seguir avanzando: 

González Ollé, Fernando (2016): «Vascones y vascuence. Historia (para romanistas) de una relación», Revista Iberoamericana de Lingüística, 11, 35-172.

Marcos Marín, Francisco (2016): «Los posibles contactos africanos del romance andalusí», Antes se agotan la mano y la pluma que su historia. Magis deficit manus et calamus quam eius hystoria. Homenaje a Carlos Alvar, I, San Millán de la Cogolla, Cilengua, 199-216.




Wednesday, April 12, 2017

¿Se puede ser filólogo en el siglo XXI? ¿Cómo?


Cuando mis alumnos de Historia del Español o de otra materia con enfoque histórico empiezan a darse cuenta de que las cosas no son exactamente como ellos pensaban, les hago -con esta misma fórmula o con otras parecidas- esta pregunta: ¿En qué medida, por medio de qué instrumentos y en qué aspectos considera usted que su aportación a la Filología puede modificar y mejorar el curso de esa ciencia? En Filología queda mucho por hacer, ni siquiera está hecha la mayor parte del trabajo. Tampoco se podrán enumerar a continuación todas las posibilidades, por lo que se señalarán tres líneas entre otras posibles. La primera de ellas corresponde a la revisión y reconstrucción del trabajo previo a partir de los datos aportados por nuevas perspectivas o descubrimientos o por innovaciones metodológicas. Por ejemplo, un campo que no se ha tenido en cuenta en los manuales es el referido a la crítica feminista, que incluye aspectos tan importantes filológicamente como La Querelle des femmes (‘la Querella de las mujeres’), que ya interesan a un número creciente de investigadores.

Libro de Alexandre (h. 1205)
Una segunda línea podría ser la computacional, con sus muchas variantes, desde las bases de datos a la "hidráulica colectiva" de fuentes en colaboración (crowdsourcing). El computador requiere un cuidadoso trabajo de preparación de los programas aplicables, que sólo puede hacer el crítico, tras la investigación preliminar y el replanteamiento de viejas cuestiones. Por ejemplo, el editor de textos medievales y clásicos, más que el de textos modernos, está limitado por la exigencia de su trabajo sobre copias que ya han sido objeto de un trabajo previo de «edición», en el sentido de los problemas derivados de la transmisión de la obra y que, con seguridad, no siempre se han atenido a los mismos criterios formales. Como el ordenador no puede tener en cuenta preferencias subjetivas -pues no es sujeto- no puede dejarse desviar por éstas: el único subjetivismo posible será el del analista del programa o programas. Sin embargo, esto no es óbice para la presencia del editor humano, cuya actuación está necesariamente presente en aspectos como la selección de los textos y su justificación, el etiquetado (o marcado de rasgos «significativos») o la respuesta a preguntas hechas desde algún tipo de menú. En ambos casos, empero, los procedimientos que se van a seguir deben expresarse de modo explícito. Una vez que se ha hecho así, el computador sigue estos pasos sin desviación. Con ello no se quiere decir que el ordenador haga posible llegar a la cima de la edición «definitiva», sino que siguiendo un conjunto preciso y precisado de criterios será imposible obtener un texto mejor que el que, con esos criterios, valga la insistencia, se haya conseguido. Se repite a menudo, pero parece ser que nunca bastante, que el computador es incapaz de hacer algo por sí mismo. A quien corresponde tomar las decisiones es al filólogo.

La edición tampoco es el único trabajo posible del filólogo. El estudio informático del cambio lingüístico, desde la recopilación de corpus cada vez más completos y corregidos, hasta la posibilidad de simular sobre datos exactos (en lo posible) todos los procedimientos, reglas y cronologías relativas que se quieran, abre nuevos campos que se amplían progresivamente.

En tercer lugar, cabe plantearse el trabajo posible desde la relación con otras ciencias. La combinación de Arqueología o Filología goza de una larga tradición; pero la Arqueología del siglo XXI no es la del siglo XIX y esos cambios deben reflejarse. A veces la Arqueología y la Filología mejoran combinándose con la Bioquímica, lo que origina toda una línea de investigación en genes, pueblos y lenguas. Que los resultados sean imprecisos o discutibles no significa que se deba abandonar una vía, simplemente que habrá que mejorar el método y quizás replantearse el enfoque de la investigación. Hoy se sabe mucho más, por ejemplo, del ADN de los pobladores prehistóricos de Europa o del Norte de África que de las lenguas que hablaban. Mayor novedad y excepcional interés ofrece la aplicación combinada de Física,Ingeniería y Filología, mediante la adaptación y evolución de técnicas y maquinaria que originariamente se concibieron para otros usos; pero cuya aplicación a la Filología abre caminos de indudable interés. El desarrollo de instrumentos para analizar el interior de los cuerpos opacos, como los rayos-X y todas las variantes de esa radiación, completan lo que antes sólo mejoraba la lectura superficial, como la lámpara de cuarzo y la luz ultra-violeta o la infrarroja. La investigación del siglo XXI incorpora ya la posibilidad de leer un libro cerrado, penetrando capa a capa en sus páginas y esa posibilidad ofrece posibilidades tan sugerentes como, por citar ejemplos reales, la recuperación de los fragmentos de libros antiguos que sirvieron para encuadernar otros más modernos o la lectura de volúmenes completos carbonizados en un incendio, como el producido por la erupción del volcán Vesubio en el año 79 d. JC que destruyó las ciudades de Pompeya y Herculano en el sur de Italia. Estas técnicas permitirán la recuperación de fragmentos e incluso de textos completos dados por perdidos, que obligarán a revisar el trabajo filológico anterior.
Me gusta pensar que los nuevos filólogos tendrán abierto un camino que sólo he podido entrever y que se irán encontrando soluciones. Y también me gusta recordar que la Filología es la ciencia que enlaza las Humanidades con la Técnica y que gracias a ella se podrán reconstruir con detalle los espacios lingüísticos que han ido dando origen, en la Historia, a las culturas que nos identifican. Sin el latín, por ejemplo, Europa sería sencillamente impensable; pero el latín no es sólo la lengua de Roma, es la lengua que ha ido cambiando o haciéndose presente en otras lenguas (románicas o no) que hoy día definen la presencia de la cultura europea en el mundo: el nuevo rapto de Europa.