Friday, June 16, 2017

Hispania y Africa romana: lenguas y relaciones en los pre-orígenes del español

Africa romana
Entre los siglos VI y X se produjo un gran cambio lingüístico en el Mediterráneo occidental. La bibliografía tradicional obviaba o marginaba aspectos esenciales que la investigación de los últimos veinte años ha reforzado. Entre ellos hay que destacar la situación del latín en África e Hispania, que incluye el latín de los invasores germánicos y sus contactos en ambas regiones. Dos pueblos germanos, vándalos y visigodos, mantuvieron una relación más constante y profunda de lo que tradicionalmente se pensaba y que el estudio de los códices comprueba. También debe precisarse cuál era la situación lingüística de los bereberes y en qué medida el latín formaba parte de su competencia lingüística, para determinar qué lengua hablaban los invasores de Hispania el 711. Si a ello se añade la vasquización tardía de Vasconia y Navarra, a partir del siglo VI JC, se observará que al norte de Alandalús se produjo un contacto de afrorrománico, iberorrománico (también romance andalusí) y vascorrománico, además de otras situaciones de bilingüismo, cuya valoración obliga a redefinir los orígenes del español. Una pregunta preliminar se referiría, naturalmente, a lo más simple. Tras al menos nueve siglos de hablar latín y bereber en África, se esperaría una cantidad grande de préstamos latinos en bereber. Aparentemente, no ocurre así. Hugo Schuhardt, en 1918, ofreció respuestas a partir de un razonamiento que ha resultado útil después: los préstamos latinos se integraron en la Morfología bereber, lo que desencadenó un conjunto amplio de fenómenos de fusión, que hizo difícil su reconocimiento. Schuhardt desarrolló también el concepto de Vermischung o ‘contaminación’, para referirse a las interferencias posibles entre varios elementos originarios. Otra parte de los préstamos desapareció por sustitución, cuando primero el árabe y luego otras lenguas europeas ocuparon su lugar. Es posible, si bien no fácil, reconstruir esos procesos.
En el norte de África, en época histórica, se hablaron una serie de lenguas afroasiáticas, del grupo camita, que se agrupan en dos bloques, el líbico-bereber y el antiguo egipcio (que luego evolucionó al copto). Entre 825 y 820 a. JC los fenicios fundaron Cartago, en lo que hoy es Túnez, donde llevaron su lengua púnica, una lengua también afro-asiática, pero del grupo semita. Las diferencias estructurales entre las lenguas camíticas y las semíticas son grandes, por lo que es arriesgado suponer que el conocimiento de una lengua camita favorezca el aprendizaje de una semita.
Cartago mengua y Roma crece
La enemistad entre Cartago y Roma, enfrentadas por el control del Mediterráneo occidental, causó las tres guerras púnicas, entre los años 264 a. JC. y 146 a. JC, que terminaron con la destrucción de Cartago. A partir de 122 a. JC, fecha de fundación de la colonia romana Iunonia (o Lunonia) sobre las ruinas de Cartago, se encuentran en Africa, por darle el nombre romano, varias lenguas. Los idiomas que pudieron desarrollar una mayor influencia fueron, además del líbico-bereber y el púnico, establecidos previamente, el latín y, a partir de finales del siglo VII JC, el árabe, con sus correspondientes variantes. Junto a estas lenguas de mayor uso en la región, hay que tener en cuenta el griego, desde fecha antigua y las colonias de carácter comercial, sin que llegara a ser, por lo que se sabe, una lengua de uso general fuera de esos registros, ni siquiera más adelante, a partir del siglo IV JC y la extensión del dominio bizantino por el Mediterráneo.
En el siglo V los vándalos silingos (con algunos restos de aslingos y de alanos, un pueblo indo-iranio, todos ellos indoeuropeos, y un cierto número de hispano-romanos) fundaron un reino en el centro y oriente del Magreb, con capital en Cartago. El germánico de los vándalos, al parecer muy limitado, y el griego tuvieron un influjo, en todo caso, reducido y marginal. El latín fue, además de la lengua llevada por Roma, la lengua usada después por el imperio bizantino en el occidente del Mediterráneo, tanto para las relaciones con la población, como para muchas de sus funciones administrativas, que también incluyen parte de la redacción de la historia de la época. La lengua latina escrita se atestigua en inscripciones hasta el siglo XII JC, su uso como lengua hablada se documenta también en geógrafos árabes hasta por lo menos el siglo X.
Lenguas bereberes
El proceso de latinización de África tiene en cuenta, en su base, la relación entre el latín y el bereber y su posible repercusión en la que luego se desarrolló entre bereber y árabe y la posterior entre las lenguas de los conquistadores musulmanes y las variantes latinas de Hispania, el ibero-románico y, también, el vasco-románico. Los contactos entre hablantes repercuten en las lenguas mediante los procesos de bilingüismo y conmutación de códigos, que están hoy bien estudiados. Estos procesos afectan a la gramática y al léxico.
Precisamente es el bereber el que enmarca al latín en África, lo que justifica la necesidad de estudiar la relación entre las dos lenguas, para poder situar dentro de ella la evolución del afrorrománico, totalmente situado en el ambiente lingüístico del bilingüismo con el bereber, y, como una consecuencia posterior, el iberorrománico, cuya relación con el bereber, el afrorrománico y el árabe andalusí tuvo que ser especialmente estrecha en casos como el del romance andalusí; pero no tuvo que limitarse a éste. Todo lo que se conozca de las hablas afrorrománicas y su posible uso en la Península Ibérica tendrá importancia para comprender mejor los orígenes del español.
La Bureba, Burgos
El castellano se formó precisamente en la zona en la que los hispano-romanos se encontraron con los vascos, vascohablantes o euskaldunes y vasco-románicos, y los bereberes, tanto berberófonos como afrorrománicos. Por ello es necesario tener en cuenta que la euskaldunización o vasconización de la zona norte del Ebro se produjo como consecuencia de las migraciones de los vascos desde Aquitania, a partir del siglo VI JC y no antes, aunque no se excluye la presencia de algunos vascófonos aislados. También conviene aclarar que, aunque el pueblo de los vascones está atestiguado desde la época romana, nada indica que estos primitivos vascones hablaran euskera, sino que hablarían una lengua celtíbera. Debe evitarse la confusión de vascón con euskaldún o hablante de vascuence, al menos en la época romana. En la terminología tradicional, por tanto, el vasco no sería una lengua de sustrato, sino adstratística, igual que el árabe, el bereber o las variedades latinas de África que los bereberes aportaran.

Otras reflexiones sobre los mitos acerca del origen del español en estos cuadernos:

Historia verdadera de los orígenes del español: desenfoque y mitos.
El mito del vascuence o euskera como lengua prerromana en Hispania.

Monday, May 15, 2017

Historia verdadera de los orígenes del español: Desenfoque y mitos.

Entre el 11 y el 14 de mayo de este año de 2017 se celebró en Kalamazoo, Michigan, el International Congress on Medieval Studies, el quincuagésimo segundo. Es una cita a la que muchos acudimos con la alegría de reencontrarnos con amigos a los que no vemos en otros foros y porque el ambiente y la hospitalidad son extraordinarios. Es también una oportunidad de hacer presente, en alrededor de un centenar de comunicaciones, la pervivencia y el interés del hispanismo como tarea de investigación y enseñanza. Son varios los marcos o asociaciones que apoyan este evento. En el caso que se presenta se trata de una de las sesiones patrocinadas por el Hispanic Seminary of Medieval Studies, la centenaria institución originada en Madison, Wisconsin, que ha mantenido una trayectoria ejemplar durante su existencia.

La formación del español y su “eclosión” en el siglo X en las Glosas Emilianenses implican una buena cantidad de mitos y visiones desenfocadas de la realidad histórica y lingüística de la Península Ibérica, las Islas Baleares y las provincias romanas de África. Sigue siendo necesario referirse a la pervivencia del mito biologicista; pero en esta presentación se atenderá con la brevedad requerida por este medio lo que se caracterizará, en principio, como un desenfoque y tres mitos.


El desenfoque se refiere a la idea dominante de que Hispania era una parte central y principal del Imperio romano y que África era un centro secundario, irrelevante y que no tuvo consecuencias, porque no hay lenguas romances africanas o afro-románicas. La revisión histórica obliga a pensar lo contrario. La incorporación de Hispania a Roma se produjo como consecuencia de las guerras púnicas, es decir, de la necesidad de aplastar el poder económico y militar de Cartago y sustituirlo por el de Roma. La romanización y latinización del Norte de África, en sus cuatro provincias: Africa, Numidia, Mauretania Cesariense y Tingitana dio lugar, empezando por la reconstrucción de Cartago, a centros culturales y económicos vitales para la supervivencia de Roma, que dependía de la agricultura africana, no de la hispana. Las relaciones entre Hispania y el hoy Magreb fueron constantes hasta la conquista musulmana y la línea principal de influencia no tuvo el sentido Hispania > África, sino más bien el opuesto.

Tres mitos han condicionado la visión de España, sus características, su formación y su desarrollo medieval. El primero de ellos es el del vascuence como lengua prerromana. Los vascones de Estrabón eran celtíberos. Los hablantes de euskera, como grupo para establecerse, llegaron a Hispania en el siglo VI después de Jesucristo, poco más o menos cuando los visigodos iban cambiando el reino de Tolosa por el de Toledo, contra el segundo mito, el de la temprana instalación de los visigodos en Hispania. Los visigodos entraron en la Península Ibérica en el siglo V d. JC en varios momentos, para expulsar a los vándalos, por ejemplo; pero mantuvieron su capital en Tolosa, hoy Toulouse, en Francia. Su instalación con centro en Toledo se produjo también en el siglo VI d. JC. La causa, en ambos casos,fue el empuje de los francos y sus victorias. Mientras que la Galia cambió su nombre por el de los conquistadores germánicos: Francia, porque estos conservaban su lengua germánica, Hispania, que recibió a unos visigodos hablantes de latín tras varios siglos dentro de las fronteras del Imperio, mantuvo el suyo y no se llamó Gotia. Eso, adviértase, no hace a los visigodos ni a los hispano-romanos "españoles", su percepción del mundo y su proyección de la vida desde esa percepción hacia un futuro, su vividura, no eran las que caracterizarán a los españoles siglos más tarde.
Kahina o Dihya, Khenchela, Argelia
El tercer mito, de consecuencias más graves, es el de la conquista de Hispania por musulmanes arabófonos. Quienes llegaron a la Península Ibérica en 711 no podían saber árabe, porque no había tenido tiempo para aprenderlo. Conviene recordar también que la conquista musulmana del Mogreb o noroeste africano no fue sencilla. No sólo Cartago tuvo que ser conquistada tres veces, sino que todavía se mantiene el mito de Dihya (Daya Ult Yenfaq Tajrawt), llamada al-Kâhina 'la sacerdotisa profetisa' en árabe, a quien se atribuye entre los bereberes hasta hoy la oposición a los conquistadores árabes y una resistencia legendaria, plasmada en la literatura oral.
La conquista de Hispania se inició ese año 711 a partir de Ceuta, una ciudad del Imperio bizantino, donde se hablaba latín desde hacía siglos, por grupos de bereberes latinizados que no podían saber árabe, salvo en los casos de sus jefes, como Tariq, que tendrían que comunicarse con los directores de la operación, musulmanes árabes como Muza. Al-Andalus se fue convirtiendo en una parte del mundo árabe-musulmán en un proceso que duró algún tiempo, lo que no impide aceptar que la incorporación de Al-Andalus a ese mundo fue completa, sin que tenga sentido seguir hablando de “España musulmana” o “islam cristianizado”. Los musulmanes africanos llevaron sus variantes afrorrománicas en la conquista y eso facilitó la comunicación con los iberorromanos.

Cuando el árabe se impuso, a lo largo del siglo VIII, esas variantes afrorrománicas e iberorrománicas fueron desapareciendo del territorio andalusí; pero al norte, el choque de euskaldunes, vasco-latinos, hispano-latinos y afro-románicos en la zona de la Bureba, entre Burgos, Vasconia y La Rioja, propició el desarrollo de variantes integradas de intercomprensión. La llegada posterior de los andalusí-románicos se sumó y permitió la formación verdadera de la lengua que a finales del siglo XV llegó a ser el español. 


PARA IR MÁS LEJOS

No es misión de este cuaderno presentar los temas en toda su complejidad, para eso está la bibliografía científica. El tema tratado aquí implica una serie de consecuencias tan graves como la necesidad de reescribir la Historia de la lengua española desde la Prehistoria hasta al menos el siglo X J.C. Por ello se ha considerado conveniente introducir algunas referencias, mínimas, para seguir avanzando: 

González Ollé, Fernando (2016): «Vascones y vascuence. Historia (para romanistas) de una relación», Revista Iberoamericana de Lingüística, 11, 35-172.

Marcos Marín, Francisco (2016): «Los posibles contactos africanos del romance andalusí», Antes se agotan la mano y la pluma que su historia. Magis deficit manus et calamus quam eius hystoria. Homenaje a Carlos Alvar, I, San Millán de la Cogolla, Cilengua, 199-216.




Wednesday, April 12, 2017

¿Se puede ser filólogo en el siglo XXI? ¿Cómo?


Cuando mis alumnos de Historia del Español o de otra materia con enfoque histórico empiezan a darse cuenta de que las cosas no son exactamente como ellos pensaban, les hago -con esta misma fórmula o con otras parecidas- esta pregunta: ¿En qué medida, por medio de qué instrumentos y en qué aspectos considera usted que su aportación a la Filología puede modificar y mejorar el curso de esa ciencia? En Filología queda mucho por hacer, ni siquiera está hecha la mayor parte del trabajo. Tampoco se podrán enumerar a continuación todas las posibilidades, por lo que se señalarán tres líneas entre otras posibles. La primera de ellas corresponde a la revisión y reconstrucción del trabajo previo a partir de los datos aportados por nuevas perspectivas o descubrimientos o por innovaciones metodológicas. Por ejemplo, un campo que no se ha tenido en cuenta en los manuales es el referido a la crítica feminista, que incluye aspectos tan importantes filológicamente como La Querelle des femmes (‘la Querella de las mujeres’), que ya interesan a un número creciente de investigadores.

Libro de Alexandre (h. 1205)
Una segunda línea podría ser la computacional, con sus muchas variantes, desde las bases de datos a la "hidráulica colectiva" de fuentes en colaboración (crowdsourcing). El computador requiere un cuidadoso trabajo de preparación de los programas aplicables, que sólo puede hacer el crítico, tras la investigación preliminar y el replanteamiento de viejas cuestiones. Por ejemplo, el editor de textos medievales y clásicos, más que el de textos modernos, está limitado por la exigencia de su trabajo sobre copias que ya han sido objeto de un trabajo previo de «edición», en el sentido de los problemas derivados de la transmisión de la obra y que, con seguridad, no siempre se han atenido a los mismos criterios formales. Como el ordenador no puede tener en cuenta preferencias subjetivas -pues no es sujeto- no puede dejarse desviar por éstas: el único subjetivismo posible será el del analista del programa o programas. Sin embargo, esto no es óbice para la presencia del editor humano, cuya actuación está necesariamente presente en aspectos como la selección de los textos y su justificación, el etiquetado (o marcado de rasgos «significativos») o la respuesta a preguntas hechas desde algún tipo de menú. En ambos casos, empero, los procedimientos que se van a seguir deben expresarse de modo explícito. Una vez que se ha hecho así, el computador sigue estos pasos sin desviación. Con ello no se quiere decir que el ordenador haga posible llegar a la cima de la edición «definitiva», sino que siguiendo un conjunto preciso y precisado de criterios será imposible obtener un texto mejor que el que, con esos criterios, valga la insistencia, se haya conseguido. Se repite a menudo, pero parece ser que nunca bastante, que el computador es incapaz de hacer algo por sí mismo. A quien corresponde tomar las decisiones es al filólogo.

La edición tampoco es el único trabajo posible del filólogo. El estudio informático del cambio lingüístico, desde la recopilación de corpus cada vez más completos y corregidos, hasta la posibilidad de simular sobre datos exactos (en lo posible) todos los procedimientos, reglas y cronologías relativas que se quieran, abre nuevos campos que se amplían progresivamente.

En tercer lugar, cabe plantearse el trabajo posible desde la relación con otras ciencias. La combinación de Arqueología o Filología goza de una larga tradición; pero la Arqueología del siglo XXI no es la del siglo XIX y esos cambios deben reflejarse. A veces la Arqueología y la Filología mejoran combinándose con la Bioquímica, lo que origina toda una línea de investigación en genes, pueblos y lenguas. Que los resultados sean imprecisos o discutibles no significa que se deba abandonar una vía, simplemente que habrá que mejorar el método y quizás replantearse el enfoque de la investigación. Hoy se sabe mucho más, por ejemplo, del ADN de los pobladores prehistóricos de Europa o del Norte de África que de las lenguas que hablaban. Mayor novedad y excepcional interés ofrece la aplicación combinada de Física,Ingeniería y Filología, mediante la adaptación y evolución de técnicas y maquinaria que originariamente se concibieron para otros usos; pero cuya aplicación a la Filología abre caminos de indudable interés. El desarrollo de instrumentos para analizar el interior de los cuerpos opacos, como los rayos-X y todas las variantes de esa radiación, completan lo que antes sólo mejoraba la lectura superficial, como la lámpara de cuarzo y la luz ultra-violeta o la infrarroja. La investigación del siglo XXI incorpora ya la posibilidad de leer un libro cerrado, penetrando capa a capa en sus páginas y esa posibilidad ofrece posibilidades tan sugerentes como, por citar ejemplos reales, la recuperación de los fragmentos de libros antiguos que sirvieron para encuadernar otros más modernos o la lectura de volúmenes completos carbonizados en un incendio, como el producido por la erupción del volcán Vesubio en el año 79 d. JC que destruyó las ciudades de Pompeya y Herculano en el sur de Italia. Estas técnicas permitirán la recuperación de fragmentos e incluso de textos completos dados por perdidos, que obligarán a revisar el trabajo filológico anterior.
Me gusta pensar que los nuevos filólogos tendrán abierto un camino que sólo he podido entrever y que se irán encontrando soluciones. Y también me gusta recordar que la Filología es la ciencia que enlaza las Humanidades con la Técnica y que gracias a ella se podrán reconstruir con detalle los espacios lingüísticos que han ido dando origen, en la Historia, a las culturas que nos identifican. Sin el latín, por ejemplo, Europa sería sencillamente impensable; pero el latín no es sólo la lengua de Roma, es la lengua que ha ido cambiando o haciéndose presente en otras lenguas (románicas o no) que hoy día definen la presencia de la cultura europea en el mundo: el nuevo rapto de Europa.

Thursday, March 9, 2017

Escuela, inmigración, lengua


Dallas, Tejas
Los maestros norteamericanos tienen en estos momentos una clara sensación de crisis que va más allá de los planteamientos meramente escolares, ya que afecta a la vida misma de sus estudiantes y sus familias. Entre el 23 y el 26 de febrero de 2017 se celebró en Dallas, Tejas, el congreso anual de NABE, National Association for Bilingual Education. Fue el foro indicado para medir la temperatura de los docentes más implicados en la educación bilingüe. NABE es una asociación que engloba a maestros bilingües de muchas lenguas; pero la mayoritaria como lengua segunda en el sistema de enseñanza es el español.  Ya en la sesión plenaria inaugural se hizo notar que más de cinco millones de escolares del sistema público norteamericano tienen padre o madre (o los dos) indocumentados y en riesgo de deportación. También se hizo notar que, por primera vez en la historia, la mayoría de los estudiantes de las escuelas pertenece a lo que aquí se llama color students, es decir, no son blancos caucásicos (whites en la terminología del censo norteamericano). Los dos grupos más representativos de esos estudiantes “de color” son los hispanos y los afro-americanos, por ese orden. Eso significa también que a finales de la década de 2020 la mayoría de votantes jóvenes no será anglo-europea (white). La crisis migratoria afecta directamente a dos tipos de escolares que hasta ahora estaban relativamente protegidos por dos programas, DACA, Deferred Action for Childhood Arrivals, y la DREAM Act, Development, Relief, and Education for Alien Minors. Aunque se hayan vertido lágrimas de cocodrilo sobre los menores afectados por la deportación, lo cierto es que se siguen deportando menores, como se puede comprobar en este informe de NiLP.

El modelo educativo vigente, que el gobierno actual se propone sustituir, se basa en el plan federal de educación de 2002, No Child Left Behind, que responsabiliza a las escuelas de los resultados de las pruebas estatales y el índice de abandono escolar de acuerdo con un baremo que se basa en cuatro grupos de estudiantes: Whites, Hispanics, African-American y económicamente desfavorecidos. Un complejo sistema de financiación garantiza un relativo equilibrio básico entre los distritos de los barrios ricos y los de las zonas pobres. Las dificultades no se originan principalmente como consecuencia de las diferencias económicas, sino como consecuencia de la calidad de los gestores educativos, en último término elegidos por los ciudadanos. Un cambio en la creciente inmigración mexicana de un nuevo tipo, la de los profesionales e industriales o comerciantes de las capas medias y altas de la sociedad de México, que han ido tratando de sacar a sus familias del peligro de los secuestros y exporsiones ha conducido a una inmigración mexicana del norte, más rica, y otra del sur, más pobre, diferentes incluso en su apariencia física, y creado una nueva fractura dentro de la sociedad, fresitas y pelados. 

El 17 de mayo de 1954, en el juicio de Brown contra el Consejo de Educación de Topeka, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, presidido por Earl Warren, declaró que la segregación racial en las escuelas violaba la Cláusula sobre Protección Igualitaria de la Decimocuarta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. Se basó para ello en que la separación por escuelas de estudiantes blancos y negros negaba la igualdad de oportunidades en educación. Conseguida la igualdad de acceso a las escuelas, sin distinción de raza, el paso siguiente, esencial para el movimiento chicano, fue la lucha por la enseñanza bilingüe y bicultural. Lo realmente importante de ese binomio adjetivo es el segundo, bicultural. Dentro de lo políticamente correcto nadie se debe sentir discriminado por razón de su origen. La situación escolar incide en la del español de los EEUU. Las grandes asociaciones, como NABE, son conscientes de la situación y apoyan decididamente los programas llamados de Dual Language. Se caracterizan porque cada curso cuenta con dos maestros y dos aulas. En los Estados Unidos es general que los estudiantes se muevan y los maestros tengan su aula. Cada uno de los dos maestros enseña una serie de materias en una lengua y, a medio semestre, se alternan en el uso de la lengua y las materias impartidas. Los resultados son impresionantes: los escolares hispanos de este sistema registran, en distritos de clase media baja y baja, hasta un 82% de éxito en los exámenes estatales de Matemáticas y Ciencias, frente a un 53% de los que siguen el sistema normal y algo más en los sistemas bilingües tradicionales.

Sesenta años después del caso Brown, un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles, con el sugestivo título de “Brown at 60” apunta a la pervivencia de la segregación en las escuelas de Tejas, de una forma más sutil. En los barrios de mayor concentración de latinos, sureste, sur y oeste de San Antonio, más de la mitad de todos los latinos asisten a escuelas en las que al menos el 90% de los alumnos proceden de las minorías desfavorecidas (hispanos, indios y negros). El estudio destaca que los latinos son más segregados que los negros en el sistema escolar y que California es el estado con mayor segregación de latinos. Erica Frankenberg, una de las coautoras, observa que las escuelas en las que se practica la segregación “suelen ser escuelas con gran concentración de pobreza y acumulan diversas desventajas educativas para esos alumnos”.

En 1968 se aprobó la ley de educación bilingüe (Bilingual Education Act). El artículo VII de la ley autorizaba la cesión de financiación federal a los distritos interesados en el desarrollo de la educación bilingüe y también a los investigadores de las distintas cuestiones implicadas. El cambio era notable, aunque la financiación, tras el correspondiente concurso, sólo llegó a un número limitado de distritos. Entre 1880 y 1968, puede decirse, lo esencial era la política lingüística asimiladora, a partir de 1968 se abre una época más cercana al espíritu de la Constitución y se favorece, a veces muy tímidamente, una educación que respete los rasgos de las minorías, especialmente la minoría mayoritaria y ya mayoría en bastantes distritos, la hispana.

Si en las opciones sobre la enseñanza bilingüe parece claramente preferible la opción dual, aunque su implantación tropezará todavía con reticencias en ciertos estados y distritos, la discusión que puede afectar gravemente al español es la de la financiación, desde la normativa federal. Se trata de la contraposición del actual sistema, basado en los impuestos municipales y las ayudas estatales y federales, al sistema de cheque escolar. La oposición es tan clara que en la votación en el Senado para aceptar a la Secretaria de Educación propuesta fue necesario el voto de desempate del vicepresidente de los EEUU, lo cual es excepcional. La presión en contra realizada por las asociaciones escolares y profesionales fue muy intensa. El cheque escolar, tal como se plantea en los EEUU, supone que cada escolar recibiría un vale (un voucher en inglés), que le permitiría elegir a qué escuela quiera ir. En teoría supone un avance de la igualdad, en la práctica es todo lo contrario. Las escuelas mejores tienen una serie de actividades y de exigencias que no serían asumibles por todos los escolares con el vale correspondiente, lo que abriría una brecha en el interior de cada escuela. La necesidad de financiación de los vales obligaría a la supresión de programas destinados a los hablantes de lenguas distintas del inglés y afectaría gravemente a los estudios de español y de otras materias en español en la escuela. La pretendida igualdad conduce a una desigualdad efectiva.
Para enfrentar correctamente la situación del español en los Estados Unidos hay que tener claros tres conceptos de partida: El primero se refiere a su condición de lengua de los EEUU, lengua que tiene un lugar preciso en la historia de la nación. Para comprenderlo no basta con la estructura demográfica de la población, también hay que contar con su estructura funcional, con las repercusiones que tiene cada grupo de hablantes y, además, con el problema de relacionarse con la población a través de textos traducidos a un lenguaje llano, que comunique efectivamente. El segundo concepto es cómo elegir un modelo educativo que incluya el bilingüismo y, especialmente, que tenga en cuenta las ventajas de la enseñanza dual, todo ello dentro del marco complejo, pero armónico, de las disposiciones educativas. El tercer concepto es que la financiación escolar afecta a las posibilidades de desarrollar modelos educativos adaptados a los diversos tipos de escolares, se trata de distribuir las ayudas de manera que favorezcan a quienes las necesitan. Equidad no debe entenderse como dar a todos lo mismo, sino como financiar la educación de manera que el resultado sea el acceso a ella de todos los escolares por igual.

Saturday, February 4, 2017

El devorador de alfombras. La lengua del Tercer Imperio.

Nabucodonosor, el rey babilonio, nos cuenta el libro de Daniel, fue castigado por Yahvé con una locura que lo llevó a comer hierba, tirado en el suelo. En el año diecinueve de su reinado, Nebuzardán, su siervo, vino a Jerusalén. Incendió el templo de Yahvé, el palacio real y todas las casas. Las tropas caldeas demolieron las murallas y deportaron al resto de la población. Quedó una parte de los más pobres del pueblo del país para cultivar las viñas y los campos. La Escritura es particularmente extensa en lo que se refiere a esta destrucción del templo y destierro. La moderna escritura también se ha ocupado externamente de la destrucción de la comunidad judía de Europa Central. Víctor Klemperer, privado de su cátedra universitaria por ser judío y salvado del campo de concentración por estar casado con una aria, fue escribiendo, anotando y recordando cómo la lengua alemana se fue modificando durante la época nazi y cómo los hablantes, poco a poco, fueron introduciendo en su habla cotidiana las expresiones aparentemente corrientes que los dirigentes nacional-socialistas y los voceros de la nueva era iban modificando a través de prensa, radio y propaganda. Todo ello quedó plasmado en un libro, LTI. La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo. La versión española, en traducción de Adan Kovacsics, se publicó en 2001. Recordar ese libro en 2017 puede parecer raro; pero quizás los lectores perciban que los acercamientos al lenguaje pueden ser similares en épocas aparentemente muy diversas.

Hace falta la sensibilidad de un filólogo para percibir lo que escapa al hablante normal, que se pregunta, seguramente, cómo puede dedicarse un extenso volumen a los cambios internos de una lengua de cultura, como el alemán de la primera mitad del siglo XX. Las modificaciones llamativas son siempre las novedades, que no son tantas. Más profundas son las alteraciones de los significados conocidos, que pasan a recubrirse de valores nuevos, que trasmiten una nueva relación con sus referidos. La Patria tiene que ser grande, tiene que estar por encima de todas las demás ("über alles"). Conceptos como el de héroe, se limitan a una particular concepción de heroísmo, que se vincula con un tipo humano especial, rubio, germánico, sobre cuya base se diferencia a los otros, carentes de ese valor, inferiores, judíos, a quienes se impide el acceso a los libros, salvo a los de su propia cultura y, finalmente, se impedirá el acceso a la vida, tras los muros de los campos de concentración..

El signo escrito es diferenciador para Israel, que sabe cómo las formas gráficas pueden transmitir incluso por sus rasgos mismos. En el nuevo Holocausto también las grafías desempeñaron un papel esencial. La forma angulosa de las letras SS (para la que las máquinas de escribir del Reich tenían  una tecla especial) no es casual, corresponde a una de las runas germánicas primitivas, al signo escrito de la victoria (Sieg). Transmite la imagen del rayo, que se encuentra también en otra letra cara a los nazis, la K. Fueron varias las runas utilizadas en una semiología de poder.

La Lengua del Tercer Imperio (LTI) recurre a toda la oferta de la Lingüística para cambiar las relaciones entre los signos y sus referidos, sin que los hablantes lleguen a ser conscientes. La grafía es el primero y en él la K, el rayo, tiene un lugar predominante. Como abreviatura aparece en formas como Knif!, por Kommt nicht in Frage (imposible) o, más fuerte, Kakfif!, por Kommt auf keinen Fall in Frage (totalmente imposible). Me recuerda mi colega Nancy Mémbrez que la triple K correspondía al eslogan destinado a las mujeres, para retrotraerlas al ámbito doméstico: Kinder, Küche, Kirche ('niños, cocina, iglesia'), tendencia característica de regímenes pre-dictatoriales, aunque la última palabra tropezó pronto con el inconveniente de la oposición de las iglesias al régimen nazi. Se extiende para la germanización de los nombres propios, Christa pasa a escribirse Krista. Éstos y las abreviaturas inciden en la representación de lo solemne, que da vía a la pasión y de ahí al fanatismo, cuyo significado se deforma convenientemente. Esta deformación del significado, que abunda en hipérboles y llega hasta el oxímoron, otra característica de regímenes dictatoriales, está bien documentada, La realidad se oculta tras la apariencia interesada de la realidad o lo que se define o redefine como tal. Goebbels, en 1944, llegó a hablar de “un fanatismo feroz”. Es el resultado de la creación de un lenguaje específico, que se apoya en la frecuencia, elevada a reiteración. Más que de un lenguaje innovador, se trata del incremento y la interacción sobre lo existente: “grande, histórico, singular, eterno” son palabras corrientes, pero se reiteran de tal modo que se cargan de un sentido propio del Imperio, alteran el modo de percibir la realidad. Se amontonan los tópicos, se multiplican en los anuncios de acontecimientos familiares, lo personal y lo representativo del Führer (guía), como institución, confluyen: lo referido al guía y su círculo se confunde con lo referido al Estado, que toma el sentido que el poder quiere, "lo del Estado" toma un valor sustitutivo de "lo religioso". En cualquiera de las grandes ceremonias típicas de estos regímenes se aprecia el valor de su liturgia propia.

El lenguaje de la creencia se intensifica a partir de esta disposición fanática: “Yo creo en Hitler. No, Dios no lo abandonará. Yo creo en Hitler”. Se trata de una profesión de fe. Pese al combate contra el catolicismo, la influencia del lenguaje católico en la LTI es muy clara a veces y, a través de ella, como una inevitable paradoja cultural, el eco bíblico. El Führer aparece como un nuevo Moisés: “¡Él nos ha conducido de vuelta a casa!”. La base de estas construcciones es la amplificación del discurso, que tiende a ser, por necesidad, comprensible para todos, más popular, cruzando la frontera hacia la demagogia o la seducción. Mas la seguridad en sí mismo, la armonía con uno mismo y su comunidad, que Klemperer ve en el Duce, no se aprecia en los espasmos hitlerianos, en sus distorsiones, en sus latigazos. Con todo, hasta se citan testimonios de judíos que confiesan un influjo tremendo de su oratoria: “Nadie puede resistírsele. Yo tampoco. No hay manera de resistírsele”.

Así se fue sembrando la semilla lingüística que trató de justificar todo, la ambición, la victoria, la injusticia, el Holocausto. Pero el nuevo destructor de la comunidad judía, hasta dimensiones terribles que Klemperer retrata, a la vez que ofrece un panorama de degradación social, también sufría de ataques que se acercaban a la locura: en sus accesos de ira mordía pañuelos, almohadas, los flecos de las alfombras, por lo que las gentes sencillas que tenían acceso a estos paroxismos lo llamaron “el devorador de alfombras”: se arrojaba al suelo y mordía, como Nabucodonosor. 


4:33 Daniel AT Hebreo: Westminster Leningrad Codex
בַּהּ־שַׁעֲתָ֗א מִלְּתָא֮ סָ֣פַת עַל־נְבוּכַדְנֶצַּר֒ וּמִן־אֲנָשָׁ֣א טְרִ֔יד וְעִשְׂבָּ֤א כְתֹורִין֙ יֵאכֻ֔ל וּמִטַּ֥ל שְׁמַיָּ֖א גִּשְׁמֵ֣הּ יִצְטַבַּ֑ע עַ֣ד דִּ֥י שַׂעְרֵ֛הּ כְּנִשְׁרִ֥ין רְבָ֖ה וְטִפְרֹ֥והִי כְצִפְּרִֽין׃


En esa hora se cumplió la palabra en Nabucodonosor y fue separado de los hombres y comió hierba como los bueyes y su cuerpo se humedeció con el rocío del cielo hasta que le crecieron los cabellos como [plumas de] águila y las uñas como [garras de] ave.

Saturday, January 14, 2017

Zhou Yaoping, la revolución lingüística y la otra

Zhou Yaoping (13/1/1906 - 14/1/2017)
A los ciento once años de edad ha fallecido Zhou Yaoping (pronúnciese chouyaoping), uno de los grandes estudiosos chinos, el sábado 14 de enero. Aunque su obra es amplia y enciclopédica, en el pleno sentido del término, su resultado más conocido y posiblemente más relevante es la construcción del pinyin. El pinyin es el sistema de transcripción en letras latinas de los caracteres o ideogramas del chino. Como se sabe, la escritura de esta lengua es, sobre todo, una representación del significado de las palabras (simplifiquemos para entendernos). La unidad básica para los gramáticos chinos nunca fue la unidad mínima de la expresión, el fonema de la Lingüística occidental, sino la sílaba. Es verdad que hay caracteres (no todos) en los que una parte -a la derecha o abajo- representa una indicación de su posible pronunciación, de modo más bien general. Por ejemplo, China prohíbe a sus ciudadanos llamar "gordo" al dictador de Corea del Norte y eso nos proporciona un precioso ejemplo de cómo funcionan los ideogramas. Para saltarse los bloqueos que el veto de la censura les impone con frecuencia, los internautas chinos se han habituado a encontrar juegos de palabras y expresiones que rodeen esas barreras. “Kim Tercero el Gordo”, "Kim San Pang" (金三胖), se ha convertido ahora en “Kim Tercero de la Media Luna” "Kim San Yue Ban" (金三月半), resultado de dividir el ideograma "pang"(胖 ,“gordo“) en sus dos componentes, “yue” (月,luna) y “ban” (半, mitad). Esta solución se basa en la combinación en el ideograma "pang" de semántica y fonética, por lo que su análisis nos ayuda a entender el mecanismo. La primera parte, yue, es la semántica, correlaciona 'gordo' y 'luna', la segunda, ban, es la fonética, indica que ese ideograma tiene un sonido parecido a ban. (Recuérdese que lo que se escribe ban en pinyin se pronuncia como pan en español). La explicación etimológica de la segunda parte es algo más compleja; pero confío en que se entienda mejor así. En todo caso, volviendo a la relación entre ideogramas y pinyin, la fonética no fue la principal preocupación de los escritores chinos. De hecho, no sabemos cómo se pronunciaba el chino clásico, tenemos una idea más clara de cómo se pronunciaba el chino medio (es decir más o menos a partir del siglo VII JC), gracias a los diccionarios de rimas. En estos diccionarios se ordenaban los caracteres en grupos de pronunciación similar. El más antiguo conservado (hubo anteriores; pero se han perdido) es el Qieyun (pronúnciese como chchieyü~), del año 601.
Escribir poesía era una ocupación obligatoria de un letrado chino y la poesía formaba parte de los complicados exámenes de los funcionarios. Por ello eran utilísimos los diccionarios de rimas, de las terminaciones iguales de las sílabas en palabras que ocupan determinadas posiciones del verso, sobre todo al final. Esos diccionarios ayudan a entender qué caracteres rimaban (coincidían fonéticamente) con otros y, por ello, cómo se pronunciaban. Es así porque en el estudio de la sílaba china se diferencia el elemento inicial del final, que es el más importante, el que tienen todas las sílabas, puesto que una sílaba que empiece por vocal no tiene elemento inicial.
Los cuatro tonos del chino y el pinyin.
En el primer carácter a la izquierda de la línea inferior 
se aprecian bien los dos componentes, el primero, 
semántico, corresponde al significado 'mujer' y el 
segundo es el  fonético, indica la lectura como ma: 
véanse el tercero y el cuarto.
Veintiséis letras más los cuatro signos diacríticos que sirven para expresar los cuatro tonos o altura musical, una característica del chino y otras lenguas, en un sistema, el pinyin, que llevó tres años a un comité del Partido Comunista Chino que Zhou Yaoping presidía y que fue finalmente adoptado en la República Popular en 1958. En una entrevista a la BBC en 2012 él mismo recordaba cómo la gente se mofaba de ellos porque habían tardado tanto tiempo para un número tan reducido de letras. La realidad, como suele ocurrir, era más compleja: el pinyin no es una simple transcripción fonética, ni siquiera fonológica, sino un sistema que partía de esa unidad silábica básica y sus dos partes, inicial y final. Por eso es a veces complicado adaptarlo a la pronunciación de lenguas como el español o el inglés y hay que desarrollar reglas específicas para entender, por ejemplo, que Mao Zedong se pronuncia maotsetong, con una o final muy cerrada, casi una u, y una -n final velar, no con una -g, o que lo que se escribe Beijing se pronuncia como pek'in (el sonido que corresponde a la transcripción j en pinyin es difícil de reproducir, se opta por k' para ayudar a entender por qué se  interpretó como Pekín). 
Saint John's University, Shanghai
Zhou Yaoping vivió una vida larga y de múltiples intereses, actividades y padecimientos. Estudió en un centro superior fundado por los misioneros anglicanos, St. John's University, en Shanghai, lo que le permitió acceder a una educación occidental y emigrar a los Estados Unidos. Trabajó de banquero en Wall Street hasta 1947, cuando, como otros jóvenes intelectuales, fue atraído por la utopía comunista y regresó a China para incorporarse a la República Popular. En ella realizó un trabajo fundamentalmente lingüístico y filológico, además de participar en la traducción al chino de la Enciclopedia Británica. Estudió la historia del chino y su escritura, todo lo cual lo hizo ser el candidato ideal para encargarse de la "romanización" de la escritura china y convertirse en el "padre" del pinyin.
El culto a la personalidad
En 1966 la máxima autoridad lanzó la llamada Gran Revolución Cultural Proletaria, uno de los grandes desastres de la Historia y del que se conocen ya detalles, presentados por los escritores chinos y traducidos a las lenguas occidentales. En Los cuatro libros, Yan Lianke (yenlienke) narra detalladamente y sin citar por sus nombres a los dirigentes del partido, lo que fueron aquellos terribles años. Una excelente traducción de Taciana Fisac para Galaxia Gutenberg pone ese libro a disposición de los lectores hispanos. Entre 1966 y 1971 se trató, por una parte, de movilizar a los campesinos para incrementar la producción de hierro y acero, lo que provocó terribles hambrunas y la deforestación de gran parte de China. Además, acusados de "aburguesamiento", los estudiosos e intelectuales chinos fueron desplazados a los campos de reeducación por el trabajo, donde tuvieron que realizar las tareas que no realizaban los campesinos desplazados. Todo ello supuso una terrible represión. Soy testigo de la duración de sus efectos al menos hasta 1981, mi primer viaje a China, en un programa de la UNESCO que me permitió un amplio contacto con el país, al que, desde entonces, profeso un profundo afecto. La lectura de Yan Lianke me ha hecho revivir episodios como los de mi intérprete Xiao, que a los seis años quedó sola en su casa, tras la deportación de sus padres, con su hermanita de dos años a su cargo. Con ella y su grupo de amigos pude recorrer la ciudad de Pequín, en bici -a velocidades chinas, siempre el último de la fila- y acceder a muchos edificios, sobre todo templos, que habían permanecido cerrados desde 1966 -eso los salvó- y que tardaron años en abrirse al público. También escuché relatos de enfrentamientos de bandas opuestas en el campus de mi universidad, con grupos de Guardias Rojos armados con lanzas de madera o de cómo durante todo un invierno los alumnos de una de las grandes universidades pequinesas sólo comieron col y una bola de sebo.
Taciana Fisac y Yan Lianke en la presentación de
Los cuatro libros
Como el conjunto de los estudiosos, Zhou Yaoping también fue deportado y pasó dos años en uno de los campos de reeducación. Es muy recomendable la lectura de Los cuatro libros, porque en esta novela se presenta de manera descarnada la realidad de lo ocurrido, siempre sobre episodios reales, novelados sin alteraciones. Para hacerse una idea de las consecuencias conviene recordar que no fue rehabilitado hasta 1980, aunque la Revolución hubiera terminado oficialmente en 1969 y, en la práctica, con la muerte de Lin Biao (linpiao) en 1971. Hasta 1976, con el juicio de la banda de los cuatro, sus efectos estuvieron vivos y, como se dijo anteriormente, en 1981 eran todavía evidentes.

La actitud de Zhou Yaoping en los años finales de su larga vida ha sido, como la de muchos intelectuales chinos, de lucha por la reforma de las estructuras políticas y sociales, el reconocimiento del error que supusieron la actuación de Tienanmen y la represión subsiguiente (todavía hoy no reconocidos oficialmente) y la necesidad de una reforma democrática en China. En este sentido se manifestó en varias entrevistas a los medios occidentales, que, con motivo de su muerte, han vuelto a circular, En las ondulaciones de su vivir, pudo realizar una obra que facilita el acceso a la cultura china y la comunicación en ella.